La Mediación Familiar en materia de separación o divorcio tiene como objetivo permitir a los padres y madres ejercer sus responsabilidades parentales en un clima de cooperación y respeto mutuo. El papel del mediador consiste en posibilitar que ellos mismos encuentren las bases de un acuerdo duradero y mutuamente aceptable, teniendo en cuenta las necesidades de cada uno de los miembros de la familia y en particular las de los menores. Este acuerdo debe ser luego ratificado por un juez.
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